Así que en el fondo los Minyans fueron navegando. Habían visto a Fineo, arrastrando sus años En la noche eterna, y los hijos de Borea Había expulsado a las arpías del pobre rey.
El centauro Neso anhelaba a Deyanira Como si una flecha lo hubiera traspasado. Hércules regresaba a casa con su esposa, Deyanira, Y llegó al río, Evenus, subiendo a inundar con agua de lluvia de invierno, Peligroso de cruzar, con sus corrientes giratorias. Traducción de Ovidio por poeta de las hojas
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